Pregunta 9. ¿Por qué crees que existe tanta discusión sobre qué es o no es Casino?
Pregunta 9. ¿Por qué crees que existe tanta discusión sobre qué es o no es Casino?
Creo que la principal razón es la ausencia de una definición ontológica compartida. En otras palabras, existe mucha discusión porque con frecuencia se habla del Casino desde la experiencia personal, desde la tradición o desde la costumbre, pero muy pocas veces se intenta responder una pregunta fundamental: ¿qué características debe poseer algo para que pueda ser considerado Casino?
Mientras esa pregunta no se responda de manera rigurosa, las discusiones tienden a convertirse en intercambios de opiniones personales.
Cada persona puede decir: "este es mi Casino" o "aquello también es Casino", pero tarde o temprano aparece la necesidad de establecer criterios más precisos. Del mismo modo que existe una diferencia entre una definición coloquial y una definición técnica, también debería existir una caracterización técnica del Casino que permita distinguirlo de otras formas bailables cercanas.
Desde mi punto de vista, una parte importante del problema proviene de la dificultad para separar la experiencia subjetiva de la definición estructural.
Las personas suelen describir lo que sienten, lo que les gusta o lo que aprendieron. Sin embargo, una definición técnica requiere identificar los elementos estructurales que hacen que algo sea lo que es. La pregunta no es únicamente cómo se baila o cómo se percibe, sino qué propiedades lo distinguen de otras manifestaciones relacionadas como el Son, la timba bailable o cualquier otra variante derivada.
También creo que existen factores sociales y profesionales que contribuyen a esta situación.
Durante muchos años se ha aceptado como válido aquello que proviene de determinadas instituciones, determinadas figuras públicas o determinados circuitos de enseñanza, sin que necesariamente exista una revisión crítica de los fundamentos teóricos que sostienen esas prácticas. Cuando la autoridad sustituye al análisis, el debate se vuelve más difícil.
A esto se suma otro problema: la frecuente confusión entre distintas competencias profesionales.
Ser bailarín, ser coreógrafo, ser profesor, ser investigador o ser metodólogo son actividades relacionadas, pero no son exactamente lo mismo. Una persona puede poseer una enorme experiencia escénica y, sin embargo, no haber desarrollado herramientas para describir formalmente una estructura coreográfica. Del mismo modo, alguien puede ser un excelente ejecutante sin haber construido una teoría sobre aquello que ejecuta.
En mi opinión, muchas de las discusiones actuales nacen precisamente de esa ausencia de herramientas conceptuales compartidas.
La situación es muy diferente a la de otras disciplinas. En la ciencia, por ejemplo, las teorías se discuten, se comparan y se someten a crítica constantemente. Refutar una idea no se interpreta necesariamente como un ataque personal, sino como parte natural del proceso de construcción del conocimiento.
En el ámbito del baile, en cambio, las críticas técnicas suelen interpretarse con frecuencia como ataques a la identidad profesional o personal de quien las recibe. Esto dificulta enormemente el debate y hace más complicado alcanzar consensos.
Por eso considero que el problema de fondo no es simplemente que existan opiniones diferentes. El problema es que todavía no existe un consenso suficientemente amplio acerca de los criterios mediante los cuales esas opiniones deberían evaluarse.
Desde mi perspectiva, la solución pasa por desarrollar caracterizaciones técnicas cada vez más precisas, discutirlas públicamente y someterlas a análisis crítico. Si una definición es correcta, debería poder defenderse mediante argumentos, observaciones y aplicaciones prácticas.
Durante años defendí la idea de que la comunidad del Casino necesitaba espacios de discusión metodológica similares a los que existen en otras disciplinas. De hecho, esa fue una de las motivaciones que impulsó proyectos como Casino Para Todos y posteriormente el desarrollo del Método del Cuadro del Casino.
Al final, no creo que el tiempo termine validando una opinión por el prestigio de quien la emite. Creo que sobrevivirán aquellas formulaciones que logren describir mejor el fenómeno, que puedan enseñarse con mayor eficacia y que permitan transmitir el conocimiento de forma reproducible entre generaciones.
Por eso considero que la discusión sobre qué es o no es Casino continuará existiendo mientras no se establezcan criterios técnicos ampliamente aceptados. Y precisamente la búsqueda de esos criterios ha sido una parte fundamental de mi trabajo durante las últimas décadas.

Comments
Post a Comment