EL MCC Y EL BAILE COMO CIRCULACIÓN COREOGRÁFICA
EL MCC Y EL BAILE COMO CIRCULACIÓN COREOGRÁFICA
Muchas personas entienden el baile solamente como una sucesión de pasos o figuras. Sin embargo, desde el punto de vista del Método del Cuadro del Casino (MCC), cada figura constituye en realidad un proceso organizado de circulación coreográfica.
Podemos comprender esto fácilmente mediante una analogía con la conducción de un automóvil.
Para ir correctamente de un lugar a otro en un coche hacen falta, al menos, tres elementos fundamentales:
Un camino correctamente diseñado.
Un vehículo en buenas condiciones mecánicas.
Un conductor que sepa conducir.
Si la carretera está mal diseñada, llena de huecos o con curvas incorrectas, el trayecto se vuelve inestable y peligroso.
Si el vehículo tiene problemas mecánicos, si el timón no transmite correctamente la información hacia las ruedas o existe desajuste entre sus componentes, el coche pierde precisión y estabilidad.
Y si el conductor no sabe aplicar correctamente el volante, los frenos, la aceleración o las marchas, el resultado también será deficiente.
Exactamente lo mismo ocurre en el baile en pareja.
Cada figura coreográfica constituye un pequeño viaje entre una posición inicial y una posición final. Y durante ese trayecto intervienen nuevamente tres elementos fundamentales:
La navegación coreográfica.
La conducción coreográfica.
La respuesta biomecánica funcional de la pareja.
La navegación coreográfica equivale al camino.
Es decir:
la trayectoria debe estar correctamente diseñada;
debe saberse hacia dónde se va;
deben existir rutas eficientes;
deben respetarse radios de giro, distancias, direcciones y estructuras espaciales coherentes.
Una figura mal navegada es equivalente a una carretera mal diseñada.
La conducción coreográfica equivale al conductor.
El hombre debe saber:
cuándo acelerar,
cuándo reducir,
cómo aplicar las fuerzas,
cómo transferir información mecánica,
cómo conducir sin brusquedad,
cómo mantener estabilidad, continuidad y precisión durante el proceso.
Conducir no significa arrastrar ni empujar arbitrariamente, sino transmitir información mecánica organizada.
Y finalmente, la mujer equivale al vehículo.
Su estructura biomecánica debe permitir que la información recibida llegue correctamente desde los brazos hasta el centro corporal y posteriormente hacia los pies.
Cuando existe desfasaje mecánico entre:
brazos,
torso,
centro corporal,
caderas,
piernas,
y pies,
aparecen pérdidas de información, retrasos, tensiones innecesarias e ineficiencia en el movimiento.
Es el equivalente a un automóvil cuyo timón no transmite correctamente el movimiento hacia las ruedas.
Por eso, dentro del MCC, el éxito de una figura no depende únicamente de “hacer pasos”, sino de la integración eficiente entre:
navegación,
conducción,
y biomecánica funcional.
Así como existe una circulación vial, el MCC comprende el baile como un sistema de circulación coreográfica.
Y precisamente por ello:
existen trayectorias eficientes e ineficientes;
existen mecanismos correctos e incorrectos de conducción;
existen estructuras biomecánicas funcionales y no funcionales;
existen rutas optimizadas y deformadas;
existen transferencias mecánicas limpias y pérdidas de información.
El baile deja entonces de ser entendido como improvisación caótica y comienza a comprenderse como un sistema organizado de desplazamientos, fuerzas, trayectorias y transferencia de información mecánica.
La técnica no limita la libertad.
La técnica libera.
— Yoel Marrero
Método del Cuadro del Casino (MCC)
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